A Nico
Esto no es una carta, eso es seguro, porque si lo fuera, ésta sería un poco menos desenfrenada. Hace unas semanas tomé estas fotos en la que sería mi nueva casa, pensé que te gustaría ver el atardecer (aunque bien podría ser el amanecer si me pusiera más seria a corroborar mis datos) desde el balcón. Me imagino que tomaríamos café –volví a él por imprudente– o mate si quisieras enseñarme más de ti, de tu país (no es obligación, aclaro). Siempre he querido beber mate, alguna vez lo probé en casa de otro amigo (conocido) argentino y recuerdo el sabor; intenté duplicarlo (imitarlo) así como hago con mis poemas y autores que me gustan, y –lamentablemente– sí salió igual a ellos porque tenía todo, menos lo que se espera. ¿Tomaríamos / sacaríamos mate a ese balcón a ver el amanecer de una ciudad que lleva años esperándonos?
Comentarios
Publicar un comentario